Galería La Ribera

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La mirada. 150 X 135 cm. Barra de color y barniz sobre papel. 1985

                                               INSTANTE

Mira mis ojos. Vencen el sonido.

Escucha mi dolor como una luna.

Así rondando plata en tu garganta

duerme o duele.

                         O se ignora.

                                           O se disuelve.

Forma. Clamor. Oh, cállate. Soy eso.

Soy pensamiento o noche contenida.

Bajo tu piel un sueño no se mancha,

Un paisaje de corzas suspendido.

                                       Vicente Aleixandre

                                                ( de Espadas como labios)

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La cabeza. 150 X 135 cm. Barra de color y barniz sobre papel. 1985

                                               SOLEDAD

 

En ti estás todo, mar, y, sin embargo,

¡qué sin ti estás, qué solo,.

qué lejos, siempre, de ti mismo!

 

Abierto en mil heridas, cada instante,

cual mi frente,

tus olas van, como mis pensamientos,

y vienen, van y vienen,

besándose, apartándose,

con un eterno conocerse,

mar, y desconocerse.

 

Eres tú, y no lo sabes,

tu corazón te late y no lo siente…

¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!

 

                                       Juan Ramón Jiménez

                                               (de Diario de poeta y mar)

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Figura en movimiento. 150 X 135 cm. Barra de color y barniz sobre papel. 1985

                                            PICCADILLY

 

Bellas, trágicas caras-

vosotras que fuisteis lozanas y estáis tan abatidas;

y, oh, las envilecidas, que pudisteis haber sido amadas,

y estáis tan impacientes y borrachas,

¿quién os habrá olvidado?

Oh, caprichosa, frágiles, caras, pocas en muchas,

Las gruesas, las toscas, las descaradas,

Dios sabe que no puedo compadecerlas, quizá, como

debiera;

pero, oh, vosotras, delicadas, caprichosas caras,

¿quién os habrá olvidado?

 

                                                        Ezra Pound 

                                                                   (de Antología)

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El rostro. 150 X 135 cm. Barra de color y barniz sobre papel. 1985

                                           SONETO XLIII

Ojos, por quien llamé dichoso al día

en que nací para morir por veros,

que por salir de noche a ser luceros,

cercáis de azul la luz que al sol la envía.

Hermosos ojos, que del alma mía

una inmortal engaste pienso haceros

de envidia del zafir, que por quereros

entre cristal y rosa el cielo cría.

Ahora sí, que vuestras luces bellas

Son de mi noche celestial consuelo,

Pues en azul engaste vengo a vellas.

Ahora sí, que sois la luz del suelo,

ahora sí, que sois ojos estrellas,

que estáis en campo azul, color de cielo.

                                                  Lope de Vega

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Personaje. 150 X 135 cm. Barra de color y barniz sobre papel. 1985

                                            IX

 

Donde la vida se contempla todo está sumergido

Por encima de las coronas del olvido

El vértigo en el corazón de las metamorfosis

Una escritura de algas solares

El amor y el amor

 

Tus manos hacen el día entre la hierba

Tus ojos hacen el amor en pleno día

 

Con las sonrisas en el talle

Y tus labios en las alas

Te colocas en el lugar de las criaturas

Te colocas en lugar de los sueños

 

                                                   Paul Eluard

                                                             (de El amor y la poesía)

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Figura 2. 150 X 135 cm. Barra de color y barniz sobre papel. 1985

ODA A FEDERICO GARCÍA LORCA

 

                                                          (Fragmento)

Cuando vuelas vestido de durazno,

cuando ríes con risa de arroz huracanado

cuando para cantar sacudes las arterias y los dientes

la garganta y los dedos,

me moriría por lo dulce que eres,

me moriría por lo lagos rojos

en donde en medio del otoño vives

con un corcel caído y un dios ensangrentado,

me moriría por los cementerios

que como cenicientos ríos pasan

con agua y tumbas,

de noche, entre campanas ahogadas:

de soldados enfermos, que de súbito crecen

hacia la muerte en ríos con números de mármol

me moriría por los cementerios

mirar pasar los cruces anegadas,

de pie llorando,

porque ante el río de la muerte lloras

abandonadamente, heridamente,

lloras, llorando, con los ojos llenos

de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas.

                                               Pablo Neruda

                                                        (de Residencia en la tierra)

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